Víctimas y expertos reclaman el cinturón en todos los autocares

La mayor parte de la flota que circula por las vías secundarias españolas carece de sujeciones fijas

Diario Córdoba

La evidencia de que en el accidente de Ávila del lunes hubieran podido sobrevivir varios de los nueve muertos si el autocar hubiera contado con cinturones de seguridad disparó ayer la exigencia de que se implanten en toda la flota. Lo pidieron las asociaciones de víctimas de accidentes y expertos como los de la Fundación RACC, aunque cada cual con una fórmula distinta. La Dirección General de Tráfico (DGT) insistió en que pretende bajar la velocidad máxima en las carreteras convencionales para los vehículos sin cinturón de los 90 Km./h actuales a 70, aunque matizó que la medida solo está en estudio.

“Soy partidario de poner cinturones de seguridad en todos los autocares que no los tienen y si de alguna manera es imposible en algunos de ellos, apoyo absolutamente que se les reduzca la velocidad para que el siniestro no tenga consecuencias tan graves como las que tuvo el de Ávila”. Con esta rotundidad se pronunció ayer en Lleida el director del Servicio de Transito, Joan Josep Isern. Los únicos autobuses actualmente obligados a tener cinturones son los fabricados con posterioridad a octubre del 2007, y la mayoría de los que circulan por carreteras secundarias, las más peligrosas, no entran en este selecto club.

El presidente de la asociación de víctimas DIA, Francisco Canes, cree que debería establecerse un período transitorio para que se adapten los vehículos antiguos. “No se hizo en su momento, pese a que se estudió”, lamenta. No es nada fácil, de todos modos. Todo lo referente a la seguridad de vehículos está regulado por directivas europeas, con lo que el margen de actuación de España es estrecho. Técnicamente también es difícil, no solo por la complejidad de su instalación sino porque la estructura de los autocares sin cinturones no está pensada para soportar las toneladas de inercia adicional que los pasajeros ejercerían a través de las sujeciones en caso

El responsable técnico de la Fundación RACC, Lluís Puerto, cree que la única salida viable sería estimular económicamente la renovación completa de la flota, que de seguir el ritmo actual, debido a la crisis, no concluiría, según sus cálculos, hasta finales de esta década. Ni el RACC ni las víctimas creen en la reducción de velocidad que preconiza la Dirección General de Tráfico. Tanto Canes como la presidenta de Stop Accidentes, Ana Novella, ven “muy difícil” controlar que esos autocares la cumplieran. Puerto opina que lo único que harían vehículos tan grandes a solo 70 km/h sería congestionar las vías secundarias.

 

EVITAR RIESGOS // El objetivo de la DGT no solo es evitar riesgos sino forzar esa renovación de la flota. Pero si el día del accidente el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, dio por hecha la medida, el subdirector de la DGT, Federico Fernández, matizó ayer que “aún está en proceso de discusión”. Las patronales de los autocares, por supuesto, se oponen, sobre todo por los castos que acarrea.

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