PROPUESTAS PARA EVITAR DESEMPLEOS POR EL CORONAVIRUS

La Fundación Gestrafic tiene como objetivo, velar por los intereses legítimos tanto de peatones como de conductores de vehículos, respetando el correcto funcionamiento de los entes públicos en la gestión de sus derechos, garantías y obligaciones.

Sin embargo, ante las circunstancias actuales que todos estamos padeciendo, no podemos quedarnos al margen de la adversidad económico-social que tenemos en éstos momentos. Así que a continuación hacemos algunas preguntas y algunas propuestas.

¿Qué tal les vendría a autónomos y empresas, asegurarse que en los próximos meses sus clientes no les devolverán sus recibos o domiciliaciones bancarias? Y ¿Qué tal si a nosotros como consumidores nos asegurasen que podríamos seguir teniendo los productos y servicios que hasta ahora venimos disfrutando? En definitiva que el consumo y el trabajo se frenen lo menos posible.

En estos momentos, hace falta ofrecer garantías de que cuando este confinamiento termine, todo debería continuar en el mismo nivel adquisitivo que antes del COVID 19, sin embargo, la población no tiene seguridad de recuperar sus trabajos o podrían perderlo por falta de consumo.

Los trabajadores del sector primario parece que son los que más actividad van a desarrollar, en cambio los que más van a tardar en ir recuperando la actividad serán los del sector servicios por tratarse de actividades de consumo de necesidad secundaria, siendo precisamente éste, el sector que desarrolla más trabajos en España.

LAS PESCADILLAS

LA PESCADILLA QUE SE MUERDE LA COLA o sea, si no tengo trabajo, consumo poco y si no consumo, no adquiero bienes ni servicios, las empresas cierran porque no venden y como consecuencia hay más desempleo, se produce un enfriamiento de la economía con el inicio de un ciclo muy negativo de ésta.

Con ese escenario, la pregunta es ¿Podría nuestro país soportar mucho tiempo el pago de más ayudas y más subvenciones a Fondo Perdido y además con menores ingresos?

LA PESCADILLA DESENROSCADA sería la contraria a la anterior, o sea, si consumo, adquiero bienes y servicios y las empresas venden y como consecuencia se mantiene el empleo y el Estado tendría más recursos económicos la economía se calentaría conllevando un ciclo positivo de ésta.

Las dinámicas económicas se pueden forzar en un sentido u otro, positivo o negativo, fomentando el consumo o por el contrario con medidas de austeridad. Las circunstancias actuales necesitan de medidas innovadoras que requieren del esfuerzo de todos, en éste caso y durante un tiempo excepcional del sector bancario

Es evidente que todos queremos la pescadilla desenroscada, pero ¿cómo conseguirlo?

LOS NÚMEROS CONTABLES TIENEN COLORES

NÚMEROS NEGROS: cuando se tiene dinero en la cuenta bancaria.

NÚMEROS ROJOS: el banco tiene más órdenes de pago que ingresos entran en la cuenta. Cuando esto ocurre los intereses y los gastos son altísimos. Además no se garantiza ningún pago, ya que es discrecional por parte del banco

NÚMEROS ROJOS AL COSTE

Pues bien, la idea sería que en las cuentas corrientes sólo de los particulares (no empresas) se permitiesen los números rojos, como si de un microcrédito se tratase. No olvidemos que el objetivo es que si una persona antes del coronavirus podía hacer frente a sus compromisos de pago, hoy no debería de preocuparse de seguir haciendo frente a esos pagos porque la incertidumbre va a ser temporal hasta que volvamos a recuperar la normalidad y si por circunstancias se encuentra en un ERTE o cualquier otra adversidad sobrevenida por esta pandemia y sus ingresos han disminuido, se vería en la tesitura aunque no quisiera, de devolver los recibos o domiciliaciones y es evidente que no va a pedir un crédito para evitarlo.

A simple vista parece que para los bancos no serían interesantes estos microcréditos, pero se vería con otros ojos si estuviesen avalados por el Estado, tomando como modelo los créditos avalados y ofertados a las empresas.

No hay que perder de vista que esta idea busca desenroscar la pescadilla, que es permitir mantener el mismo nivel de consumo y de empleo anterior al COVID 19 o sea que nadie devuelva los recibos, facturas ni las domiciliaciones bancarias por productos y servicios que ya tenemos y disfrutamos y que pretende que no se hundan esas empresas que necesitan cobrar esos compromisos que todos tenemos domiciliados en el banco.

Toda esta propuesta tiene sentido si se prima el automatismo del adeudo, no sería lógico tener que estar firmando cada asiento en rojo, sino que el hecho de realizarse esta medida conllevaría su publicación en el B.O.E como medida extraordinaria y el hecho de que un cliente tenga una cuenta corriente le otorgaría el derecho a tener números rojos al coste.

Es de entender que los límites, periodos de carencia, plazos, coste y condiciones también quedarían reflejados en el B.O.E.

La idea busca que los consumidores podamos tener la posibilidad de consumo sabiendo que los números rojos van a tener poco coste, realizándose la devolución del dinero utilizado en un periodo de tiempo a medio plazo para así volver a la normalidad de números negros.

Hay que advertir que ésta idea no tiene nada que ver con las operaciones crediticias que el mercado bancario tiene a disposición de todo el que pueda acceder a un crédito.

En las cuentas en que llegado su momento no pudieran convertir los números rojos en negros, se podría revertir esa deuda en un crédito a largo plazo con intereses muy especiales por la situación provocada por el coronavirus.

La realidad es que el coste de esta operación para el Estado sería el aval pactado con los bancos.

Ésta es una propuesta más de las muchas que existirán para activar el CONSUMO y el EMPLEO pero a diferencia de otras ideas NO ES A FONDO PERDIDO sino que la totalidad del dinero adelantado es recuperable.

 

Rafael Berro Vallejo

Presidente de la Fundación Gestrafic

 

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